Los fans gauchos del automovilismo vivieron una jornada inolvidable el pasado domingo 26, cuando el joven piloto Franco Colapinto protagonizó una espectacular exhibición a bordo de un monoplaza de Fórmula 1 en pleno corazón de Buenos Aires, en un evento que reunió a cientos de miles de aficionados.
Algunas avenidas de la capital argentina se transformaron en un circuito urbano improvisado, con un recorrido de aproximadamente dos kilómetros en la zona de Palermo. Más de medio millón de personas —algunas estimaciones hablan de hasta 600.000— colmaron la Avenida del Libertador y sus alrededores para presenciar el showrun.
El evento, organizado con apoyo de patrocinadores y autoridades locales, convirtió la jornada en una verdadera fiesta popular, con fanáticos apostados desde temprano para no perderse ni un segundo del espectáculo.
Es la primera vez desde 2001 que la el país sureño —de fuerte raigambre automovilística— vuelve a tener un piloto entre los 22 que compiten en la Formula 1. Había sido Gastón Mazzacane, quien entre 2000 y 2001 participó en 21 grandes premios al volante de un Minardi.
Velocidad, trompos y emoción
Comandando un monoplaza de Fórmula 1 —un modelo Lotus de 2012 con motorización V8 y decoración del equipo Alpine—, Colapinto realizó aceleraciones a fondo, frenadas al límite y maniobras espectaculares como trompos y “donuts”, lo que desató la ovación constante del público.
El piloto, de 22 años, no ocultó su emoción al rodar en su ciudad natal, en un evento que también rindió homenaje a la rica tradición automovilística argentina, marcada por leyendas como el quíntuple campeón del mundo Juan Manuel Fangio.
Fue precisamente con unas vueltas al improvisado circuito callejero sobre una réplica del Mercedes W196 “Flecha de Plata” que llevó al campeonato Fangio en 1954 y 1955, que Colapinto cerró el espectáculo.
Colapinto es uno de los tres pilotos latinoamericanos actualmente en competencia, los otros dos son el ya experimentado mexicano Sergio “Checo” Pérez —de la nueva escudería Cadillac— y el brasileño Gabriel Bortoleto, que conduce un Sauber.
Un impulso para el regreso de la F1
Más allá del espectáculo, la exhibición tuvo un fuerte componente simbólico: reavivar el sueño del regreso de la Fórmula 1 a Argentina, ausente del calendario desde finales del siglo XX.
El masivo respaldo del público y la repercusión internacional del evento fortalecen esa aspiración, ya que ha quedado demostrado que el país mantiene intacta su pasión por la máxima categoría del automovilismo.
Símbolo de una nueva generación
Actual piloto de Alpine y una de las grandes promesas del automovilismo mundial, el carismático Franco Colapinto ha fortalecido su vínculo con los aficionados argentinos. Su exhibición en Buenos Aires fue una declaración de futuro: la Fórmula 1 vuelve a latir con fuerza en el país sudamericano.
En una ciudad entregada a la velocidad, el rugido del motor volvió a escucharse… y con él, el sueño de ver nuevamente un Gran Premio en suelo argentino.
La campeona olímpica dominicana cerró a toda velocidad su participación en ATHLOS London y se impuso en una espectacular carrera, apenas cinco centésimas por delante de la noruega Henriette Jæger. La «Gacela de Ébano» vuelve a demostrar que está entre las grandes especialistas de todos los tiempos.
El alemán derrotó en cuatro sets al estadounidense Ben Shelton y conquistó por primera vez el Abierto de Estados Unidos, su segundo Grand Slam de 2026. Su concentración era tal que después del último punto, regresó a su posición y preparaba otro servicio sin advertir que el partido ya había terminado.
La campeona olímpica dominicana se impuso en los 400 metros del primer World Athletics Ultimate Championship con 49.07 segundos y completó un año perfecto en su especialidad. Budapest se rimnde una vez más ante la velocidad de la estrella quisqueyana.