Con 8 innings de dominio y relevo implacable, Garrett Crochet lideró la victoria 3-1 de los Red Sox sobre los Yankees en el arranque de la serie de comodines.
En un duelo de alto voltaje en el Yankee Stadium, los Boston Red Sox tomaron ventaja en la serie de comodines al superar 3-1 a los New York Yankees, gracias a una labor magistral del abridor Garrett Crochet y un bullpen que anuló cualquier intento ofensivo neoyorquino.
El lanzador zurdo Garrett Crochet, que ya tenía buen historial ante los Yankees durante la temporada, entregó una actuación soberbia en el inicio de la postemporada: lanzó 7 entradas y 2/3 , permitió apenas 4 imparables, 1 carreray ponchó a10 bateadores. Su control fue notable y no entregó boletos clave frente a una alineación agresiva rival que buscaba hacer daño temprano.
Con esta presentación, el zurdo dejó claro por qué Boston lo proyectó como uno de sus pilares monticulares en esta postemporada.
Relevo que asegura
El bullpen de Boston respondió con creces: el lanzador de relevo —el cubano Aroldis Chapman— sumó la última 1.1 entrada sin permitir anotaciones y controló a la ofensiva de Nueva York, que no pudo descifrar los envíos ni capitalizar con corredores en posición de anotar.
Los Yankees amenazaron brevemente en el octavo inning, pero el apagón vino desde la lomita: rolatas bien manejadas, ponches oportunos, y excelente ubicación de los envíos —especialmente del relevista— evitaron cualquier daño adicional.
Ofensiva oportunista… y suficiente
Boston se apoyó en su ofensiva con momentos puntuales. Un par de hits clave —incluyendo imparable productivo con dos outs— sirvieron para fabricar esas 3 carreras necesarias para vencer al rival.
Por el lado de los Yankees, contaron con una única anotación, producto de un hit solitario en momento oportuno, pero fue insuficiente ante el dominio colectivo de los Red Sox.
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