Trigésimo aniversario
El Gran Premio de Italia tiene un significado especial para Michael Schumacher y para Ferrari . Por eso, mientras los motores vuelven a rugir este fin de semana en el legendario circuito de Autodromo Nazionale Monza , la Scuderia decidió convertir su carrera de casa en un homenaje a uno de los hombres que transformaron para siempre su historia en la Fórmula 1.
La celebración conmemora 30 años de la llegada de Schumacher a Ferrari, ocurrida en 1996, y también recuerda los 20 años de su última temporada con el equipo. Para la ocasión, los SF-26 de Lewis Hamilton y Charles Leclerc lucirán una decoración especial inspirada en el Ferrari F310, el primer monoplaza que Schumacher condujo con la escudería italiana.
Un Ferrari que mira hacia 1996
El rojo continuará siendo el protagonista, pero los monoplazas incorporan elementos blancos y negros, además de detalles dorados en las llantas, con la estética del F310 que Schumacher llevó en su primera campaña con Ferrari.
Uno de los detalles más significativos aparece en el morro: siete estrellas blancas, símbolo de los siete campeonatos mundiales conquistados por el piloto alemán. También estará presente el conocido logotipo de Schumacher y una tipografía de inspiración retro en los dorsales. Los propios Hamilton y Leclerc, así como el personal de la escudería, vestirán indumentaria especialmente diseñada para la ocasión.

La elección del F310 no es casual. Schumacher llegó a Maranello después de haber ganado el Mundial de 1994 y 1995 con Benetton y asumió el enorme desafío de devolver a Ferrari a la cima. Aunque aquella primera temporada no terminó con el título, incluyó una victoria particularmente simbólica: Schumacher ganó el Gran Premio de Italia de 1996, con lo que fue el primer piloto de Ferrari en triunfar en Monza desde 1988.
El hombre que cambió la historia del Cavallino Rampante
La relación entre Schumacher y Ferrari terminaría convirtiéndose en una de las asociaciones más exitosas de la historia del automovilismo.
Entre 1996 y 2006, el alemán disputó 179 Grandes Premios con Ferrari, conquistó cinco campeonatos mundiales consecutivos, entre 2000 y 2004, y acumuló decenas de victorias y poles. Con él al volante, y bajo la dirección de Jean Todt y el trabajo técnico de Ross Brawn, Ferrari construyó una estructura que dominó la Fórmula 1 durante la primera mitad de la década de 2000.
Pero el homenaje va más allá de las estadísticas. La propia Ferrari ha destacado la búsqueda permanente de la perfección, la disciplina, la atención al detalle y la capacidad de Schumacher para trabajar en equipo como parte fundamental de la cultura que se consolidó durante aquella época.

Tres Ferrari legendarios vuelven a Monza
El tributo tendrá también un componente espectacular para los aficionados. Ferrari exhibirá en Monza tres monoplazas vinculados a diferentes etapas de la carrera de Schumacher: el F310 de 1996, el dominante F2002 y el 248 F1 de 2006, el último Ferrari que pilotó antes de su primer retiro.
El F2002 será, además, protagonista de dos momentos especialmente emotivos.
El sábado, Rubens Barrichello, compañero de Schumacher durante cinco temporadas en Ferrari, volverá a ponerse al volante del monoplaza con el que ambos dominaron la Fórmula 1.
El domingo, antes de la salida del Gran Premio, será Sebastian Vettel quien conduzca el F2002 en una vuelta de honor. El tetracampeón mundial alemán mantuvo una relación de amistad con Schumacher y siempre reconoció la enorme influencia que el piloto tuvo sobre su propia carrera.
También habrá homenaje en Maranello
La celebración no se limitará al circuito. El Museo Ferrari de Maranello exhibirá entre el 4 y el 30 de septiembre los cinco monoplazas con los que Schumacher consiguió sus cinco títulos mundiales con Ferrari, además de trofeos y otros elementos relacionados con aquella etapa.
También están previstas actividades especiales en Milán con la presencia de Hamilton y Leclerc, extendiendo el homenaje a distintos escenarios vinculados con la historia de la Scuderia.

Ferrari llega fuerte a su gran cita
El homenaje coincide, además, con un comienzo prometedor para Ferrari en el fin de semana de Monza. En la primera sesión de entrenamientos libres disputada este viernes, Charles Leclerc marcó el mejor tiempo y Lewis Hamilton fue segundo, completando un doblete de la escudería italiana ante sus tifosi.
Leclerc registró 1:23.008, superando por 0,173 segundos a su compañero. Ferrari estrenó además una actualización de su unidad de potencia para el circuito de alta velocidad, aumentando las expectativas de cara al resto del fin de semana.
El resultado le añade un ingrediente deportivo a una celebración que ya tiene un enorme componente sentimental: Ferrari quiere recordar a Schumacher, pero también busca que su legado vuelva a estar asociado con una victoria en el Templo de la Velocidad.
Treinta años de una alianza inolvidable
Pocas relaciones entre piloto y escudería han dejado una huella tan profunda como la de Schumacher y Ferrari. El alemán llegó a Maranello en 1996 con la misión de reconstruir un gigante que llevaba años sin conquistar el Mundial y terminó liderando la etapa más dominante de la historia moderna del equipo.
Tres décadas después, los colores del F310 regresan a Monza, las siete estrellas vuelven a aparecer sobre los Ferrari y dos generaciones de campeones —Barrichello y Vettel— se preparan para devolver a la pista uno de aquellos autos míticos.
El homenaje no es solamente a un campeón. Es a una época en la que Michael Schumacher y Ferrari se convirtieron, juntos, en sinónimo de Fórmula 1.
Con información e imágenes de:
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