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  • Tue, Sep 2026

José Ramírez despierta en casa y los Guardians aplastan a los Royals

Cleveland evitó la barrida con una contundente victoria 11-1 sobre Kansas City en el Progressive Field. José Ramírez volvió a sacar la pelota del parque después de casi tres meses y aportó cuatro carreras impulsadas en una jornada ofensiva que devuelve optimismo a los Guardianes.


 

Explosión ofensiva en el momento justo

Los Cleveland Guardians necesitaban una respuesta después de haber perdido los dos primeros encuentros de la serie ante los Kansas City Royals. Y la respuesta llegó con contundencia: 11-1 en el Progressive Field, en una tarde dominical en la que la ofensiva local produjo 13 imparables.

La victoria permitió a Cleveland evitar la barrida y mejorar su registro a 69-68, que mantiene al equipo en posición de comodín de la Liga Americana. Kansas City, que había ganado 12 de sus 13 partidos anteriores, vio frenada de manera abrupta su extraordinaria racha.

 

José Ramírez vuelve a encontrar el camino del jonrón

El tercera base nativo de Baní José Ramírez llevaba semanas esperando ese momento. En la cuarta entrada, con dos outs y Chase DeLauter en circulación, Ramírez enfrentó al abridor Seth Lugo y conectó una curva de 79,4 millas por hora. El batazo salió con una velocidad de 99,3 mph y recorrió unos 380 pies hasta superar la pared del jardín derecho.

Fue apenas el cuadrangular número 11 de Ramírez esta temporada, pero sobre todo fue el primero desde el 6 de junio. El largo período sin vuelacercas estuvo condicionado por una lesión en su mano izquierda que lo obligó a pasar cinco semanas en la lista de lesionados, entre el 13 de junio y el 22 de julio.

Afortunadamente para él y su equipo, la espera había terminado.

 

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Un regreso que va más allá del cuadrangular

Ramírez no se limitó a desaparecer la pelota. El quisqueyano terminó de 3-2, con boleto, dos carreras anotadas y cuatro impulsadas, además de conectar en el sexto episodio el sencillo que significó el número 1.000 de su carrera en las Grandes Ligas. Se convirtió así en el undécimo jugador en la historia de Cleveland en alcanzar esa cifra de imparables sencillos. Su cuadrangular, además, fue el número 296 de su trayectoria y elevó su total de carreras impulsadas a 997.

Para un jugador acostumbrado a ser uno de los principales motores ofensivos de Cleveland, recuperar ese poder en el tramo decisivo de la temporada representa una noticia especialmente alentadora.

 

Cleveland respondió desde el primer episodio

La jornada había comenzado con una pequeña dosis de dramatismo. Después de un retraso de 30 minutos por lluvia, Kansas City golpeó primero. Jac Caglianone abrió el episodio con un doble y Salvador Pérez lo llevó al plato mediante un sencillo productor.

Estando en casa, los Guardianes no se iban a quedar de brazos cruzados: la reacción de Cleveland fue inmediata. Fue el propio Ramírez quien empató el encuentro con un elevado de sacrificio —Chase DeLauter anota— y, poco después, Nathaniel Lowe conectó su decimoquinto jonrón de la temporada, un batazo de dos carreras que puso a los Guardianes 3-1 arriba. A partir de ahí, la ofensiva local tomó el control absoluto.

 

Un tercer inning que cambió el partido

La ventaja comenzó a convertirse en paliza en la tercera entrada. Jo Adell abrió el ataque con un doble de dos carreras y posteriormente Lowe produjo otra carrera con un elevado de sacrificio. El marcador pasó a ser 6-1, mientras el lanzador visitante Seth Lugo comenzaba a perder definitivamente el control del encuentro.

En el cuarto episodio llegó el turno de Ramírez. Su cuadrangular con DeLauter a bordo llevó la diferencia a ocho carreras y prácticamente sentenció el resultado.

Lugo terminó su jornada después de 3.2 entradas, nueve carreras y nueve imparables permitidos, una de las actuaciones más difíciles de su temporada.

 

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DeLauter, otra de las figuras

Aunque Ramírez acaparó buena parte de los reflectores, la ofensiva de Cleveland tuvo otro nombre propio: Chase DeLauter.

El joven jardinero tuvo una tarde perfecta: 4-4, con dos dobles, una carrera impulsada y tres anotadas. Fue el tercer partido de su carrera con cuatro imparables y terminó siendo reconocido por MLB como el jugador más destacado del encuentro.

Jo Adell también tuvo una jornada productiva, al batear de 4-3, con un doble, una base por bolas y tres carreras impulsadas. Entre los tres —Ramírez, DeLauter y Adell— Cleveland encontró buena parte de las respuestas ofensivas que necesitaba.
 

Messick volvió a responder desde el montículo

La producción ofensiva tuvo como complemento una sólida actuación del abridor Parker Messick.

El zurdo permitió cinco hits y una carrera en seis entradas, con cinco ponches y dos boletos, para mejorar su récord a 11-8 y dejar su efectividad en 2.46.

Después de Messick, Tim Herrin, Hunter Gaddis y Cade Smith se combinaron para completar las tres entradas restantes sin permitir carreras.

Kansas City terminó con apenas siete imparables, mientras Cleveland consiguió 13 y no cometió errores defensivos.

 

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Una victoria que puede valer mucho

La importancia del resultado trasciende la simple estadística de una serie.

Los Guardians llegaron al domingo inmersos en una lucha cada vez más cerrada por los puestos de postemporada de la Liga Americana. Con el triunfo, Cleveland conservó el tercer puesto de comodín, mientras los Royals regresaron a la realidad después de una impresionante seguidilla de victorias.

Y en ese contexto, recuperar a un José Ramírez productivo puede ser una de las mejores noticias posibles para Cleveland.

El dominicano ha tenido una temporada atípica, especialmente por la lesión que lo apartó durante más de un mes. Pero en los últimos partidos había comenzado a ofrecer señales positivas con el bate, y ahora llegó el esperado vuelacercas.

 

Una sonrisa que puede significar mucho

El domingo terminó con una diferencia abrumadora en el marcador, pero quizá el número más importante para Cleveland sea otro:

296.

Es la cantidad de cuadrangulares que acumula Ramírez en su carrera después de esta jornada.

El próximo objetivo será llegar a los 300, una barrera que ya está al alcance de uno de los jugadores dominicanos más importantes de su generación.

Después de casi tres meses sin poder celebrar un jonrón, Ramírez volvió a recorrer las bases en Progressive Field.

Y los Guardians, que necesitan precisamente a ese José Ramírez para afrontar el tramo final de la temporada, recibieron una señal que puede resultar mucho más valiosa que las cuatro carreras impulsadas de una tarde de agosto.

El bate volvió a sonar. Y Cleveland volvió a sonreír.

 

 

 

 

 

Con información e imágenes de:

MLB

Reuters

AP News

cleveland.com