Venus Williams, a la edad de 45 años, regresó al US Open con una fuerza emocional que va más allá del marcador. Tras más de un año alejada del tenis por problemas de salud, demostró que la grandeza no se mide solo en títulos, sino en la actitud con la que se enfrenta el desafío. La pasión intacta por el deporte consolida un legado que trasciende generaciones.
Nueva York, 25 de agosto de 2025— Venus Williams, a sus 45 años, protagonizó un notable regreso al US Open tras una ausencia de 16 meses por problemas de salud. Aunque cayó en la primera ronda ante la checa Karolína Muchová (6-3, 2-6, 6-1), su presencia en el torneo representa un triunfo en sí mismo para una de las figuras más emblemáticas del tenis moderno.
La inspiración en el regreso: Fue la primera jugadora de sencillos más veterana en competir en un Grand Slam desde 1981.
Un recibimiento conmovedor: Recibió una ovación de pie del público en Arthur Ashe Stadium, en su 25ª aparición en el cuadro principal del US Open.
Mucho más que una partida: Lo importante no fue el marcador, sino volver a jugar “sin dolor”, tras tratar desórdenes como el síndrome de Sjögren y una cirugía por fibromas uterinos.
Una carrera que define la grandeza: Ganadora de siete Grand Slams en singles, 14 en dobles junto a su hermana Serena, además de cinco medallas olímpicas, Venus ha dejado una huella imborrable en el tenis.
Atleta récord: Su regreso incluyó una victoria histórica en Washington en julio: se convirtió en la mujer más veterana en ganar un partido WTA desde Martina Navratilova en 2004.
Un ejemplo de perseverancia
Al bajar la vista y respirar profundo justo después de responder una pregunta que la conmovió, Venus dejó escapar un instante de emoción que resumió todo lo vivido: “Volver a jugar sin dolor fue liberador”, confesó con voz temblorosa. Más allá del resultado, su regreso marca un triunfo personal: el retorno de una leyenda en plenitud, capaz de recordar al mundo que en el deporte, como en la vida, la verdadera victoria está en perseverar con dignidad y pasión.
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