El tenista estadounidense no solo conquistó tres Grand Slams como el primer afroamericano en hacerlo, sino que también abogó por la igualdad racial, combatió el apartheid y elevó la conciencia global sobre el VIH/SIDA, para dejar tras de sí un legado de 76 títulos y activismo incansable.
Arthur Ashe nació el 10 de julio de 1943 en Richmond, Virginia, en plena era de segregación racial bajo las leyes Jim Crow. Huérfano de madre a los seis años, creció bajo el cuidado de su padre en un parque reservado para la comunidad negra, donde el acceso al tenis era limitado a raquetas usadas y espacios improvisados. Su inteligencia táctica se forjó en esas condiciones adversas, y pronto destacó en competiciones juveniles, en las que primero sorprendió y luego rompió barreras al competir en torneos donde todos los jugadores eran blancos.
Hacia fines de la década de los años 1950, gana una beca en la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), lo que le permitió perfeccionar su juego bajo la guía de entrenadores como Walter Johnson. Gracias a su dedicación y al entrenamiento preciso, logra el título NCAA de 1965.
En 1963, Ashe se convirtió en el primer afroamericano seleccionado para el equipo de la Copa Davis de Estados Unidos, un hito que lo catapultó al escenario internacional pese a la discriminación constante en clubes privados sureños. Su ascenso reflejaba no solo talento, sino una determinación que lo llevó a desafiar el statu quo del tenis, un deporte dominado 100% por atletas blancos.
Logros en la cancha: tres Grand Slams y 76 títulos
La carrera profesional de Ashe se consolidó en la Era Abierta del tenis, donde acumuló 76 títulos individuales, incluyendo 45 bajo el circuito ATP. Su primer Grand Slam llegó en el US Open de 1968, donde, aún como amateur, se impuso como el primer hombre negro en ganar un major. Siguió con el Abierto de Australia en 1970 y, en 1975, el triunfo en Wimbledon ante Jimmy Connors, un partido icónico que lo consagró como el único afroamericano en vencer en esos tres torneos.
Además, ganó dos títulos en dobles y contribuyó a múltiples victorias en la Copa Davis. Ashe fue clave en la fundación de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP), e incluso participó activamente para impulsar mejoras económicas para los jugadores. Su retiro en 1980, tras haberle sido detectados ciertos problemas cardíacos en 1979, no eclipsó su impacto deportivo, que incluyó rankings mundiales número uno en 1969 y 1975.
Rompiendo barreras raciales
Ashe enfrentó discriminación desde su infancia, como gritos racistas en canchas sureñas, pero su éxito abrió puertas para atletas afrodescendientes. Muchas veces ha sido puesto en un paralelismo con Jackie Robinson en el béisbol, ya que Ashe se había ido convirtiendo con el paso de los años en un símbolo de integración en el tenis. También fue muy activo defensor de los derechos de los negros al denunciar el apartheid sudafricano y presionar por la exclusión de ese país de torneos internacionales en 1969-1970.
En 1983, ya retirado de las canchas, fundó Artists and Athletes Against Apartheid y participó en actividades en favor de los derechos humanos. Eso le costó haber sido arrestado en protestas contra la represión a haitianos en 1992.
Su activismo trascendió el deporte, y fue un ferviente promotor de los derechos civiles y del empoderamiento económico para comunidades marginadas.
La batalla contra el VIH
En 1983, durante una cirugía debido a su problema cardíaco, Ashe contrajo el VIH por una transfusión contaminada, aunque la enfermedad le fue diagnosticada recién cinco años después. El tenista mantuvo el secreto hasta 1992, cuando debido a una filtración periodística se vio obligado a admitir la verdad sobre su salud. Desde ese momento, se convirtió en un vocero contra el estigma del sida.
Fundó la Arthur Ashe Foundation for the Defeat of AIDS y el Arthur Ashe Institute for Urban Health, instituciones desde donde abogó por la investigación y las políticas de sanidad públicas.
Arthur Ashe falleció el 6 de febrero de 1993, a sus 49 años, por neumonía relacionada con el síndrome inmunodepresor que sufría, pero su muerte impulsó la conciencia global sobre la enfermedad.
Su nombre ha quedado grabado en la sociedad estadounidense y en todo entusiasta del tenis. Ha sido homenajeado en el estadio Arthur Ashe en Flushing Meadows, New York, donde se juega el US Open, y su rol como "ciudadano del mundo" lo mantiene como un baluarte en la lucha por la igualdad.
La campeona olímpica dominicana cerró a toda velocidad su participación en ATHLOS London y se impuso en una espectacular carrera, apenas cinco centésimas por delante de la noruega Henriette Jæger. La «Gacela de Ébano» vuelve a demostrar que está entre las grandes especialistas de todos los tiempos.
El alemán derrotó en cuatro sets al estadounidense Ben Shelton y conquistó por primera vez el Abierto de Estados Unidos, su segundo Grand Slam de 2026. Su concentración era tal que después del último punto, regresó a su posición y preparaba otro servicio sin advertir que el partido ya había terminado.
La campeona olímpica dominicana se impuso en los 400 metros del primer World Athletics Ultimate Championship con 49.07 segundos y completó un año perfecto en su especialidad. Budapest se rimnde una vez más ante la velocidad de la estrella quisqueyana.