Innovación visual en las superficies
La revolución en las canchas surge de una combinación de libertad creativa y rigurosos requisitos técnicos. Según el reglamento de la ATP, los organizadores pueden seleccionar tonos siempre que aseguren un contraste claro entre la superficie y las áreas exteriores, con líneas blancas obligatorias y prohibición del amarillo para evitar confusiones con la pelota. Fabricantes como Polytan, responsables de pistas en Indian Wells y el US Open, realizan pruebas exhaustivas para evaluar el impacto en la televisión y las sensaciones de los jugadores.
En la Laver Cup, el negro se ha convertido en un sello distintivo tras ensayos en 2016 y 2017, donde se ajustó la pigmentación para lograr uniformidad. Otros torneos han adoptado violeta y verde primaveral en Indian Wells y Miami, azul y rosa en Montpellier, o violeta con gris en Rotterdam y Quimper.
En palabras del VP de operaciones de la Laver Cup, Michael Hoffmann:
“Nuestro court negro es rápidamente reconocido por los espectadores, quienes identifican el torneo al instante gracias al contraste de esta tonalidad y las líneas blancas”.

Torneos que lideran el cambio cromático
Varios eventos han incorporado estos tonos para forjar una identidad única. El Challenger de Brest optó por azul glaz y coral, inspirado en patrocinadores y campañas de concienciación sobre el cáncer de mama. En Cincinnati, las mejoras estructurales incluyeron un nuevo contraste entre azul y verde, para dejar de lado combinaciones anteriores y lograr una visibilidad óptima.
Históricamente, intentos como la arcilla azul en Madrid fallaron estrepitosamente en 2012, usada solo una vez debido a críticas por resbalones y visibilidad deficiente. En contraste, la arcilla verde ha sido vista como una transición ideal entre dura y tierra batida, aunque no ha proliferado tanto. Indian Wells ajustó su superficie en 2025 para aumentar la velocidad un 20-30%, pasando de Plexipave a un nuevo material que logra un pique de pelota similar al de torneos vecinos.
Opiniones divididas entre expertos y jugadores
Los nuevos colores generan polarización. Inicialmente, el rosa en Brest no convenció a todos por su intensidad, pero los comentarios positivos de espectadores y patrocinadores llevaron a su aceptación. Jugadores como John Isner han elogiado el negro de la Laver Cup por su comodidad tras un breve ajuste.
Expertos en neurociencias destacan que tonos fríos como azul y verde promueven calma y concentración, mientras que cálidos como rojo o naranja incrementan la energía, lo que beneficia el proceso de percepción de la bola y reduce la fatiga visual. Sin embargo, algunos temen que los colores saturados alteren la experiencia tradicional del tenis.

Razones y futuro de esta tendencia
La motivación principal radica en el marketing: colores llamativos facilitan la identificación instantánea de torneos en televisión y redes sociales, lo que ayuda a atraer a nuevas generaciones. Además, se alinean con innovaciones como las reglas ATP contra el calor extremo en 2026, que incluyen pausas de 10 minutos si el índice WBGT supera 30,1°C.
El futuro apunta a más experimentación, siempre equilibrando estética con funcionalidad, como se ve en el Australian Open con kits de marcas que complementan estas superficies vibrantes.
Con información e imágenes de:
firstonline.info
puntodebreak.com
Infobae