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  • Wed, Oct 2026

Leo Messi y una despedida que pertenece a todo el fútbol

Leo Messi y una despedida que pertenece a todo el fútbol

El estadio Monumental se rindió ante Lionel Messi en el último partido del astro con la albiceleste. Más que un amistoso ante Benín, fue el adiós a una leyenda que convirtió su camiseta número 10 en patrimonio universal.


 

Último tango del número 10

Hay partidos cuyo resultado queda registrado en las estadísticas y otros que terminan formando parte de la memoria colectiva. La despedida de Lionel Messi de la selección argentina pertenece claramente a la segunda categoría.

El 6 de octubre de 2026, ante más de 85.000 espectadores en el Monumental de Buenos Aires, el fútbol argentino cerró uno de sus capítulos más extraordinarios. Messi, a los 39 años, vistió por última vez la camiseta celeste y blanca que defendió durante más de dos décadas.

El triunfo 3-0 sobre Benín fue casi un detalle circunstancial. La verdadera noticia estaba en el número 10, en las lágrimas durante el himno, en sus hijos a su lado y en una multitud que convirtió cada minuto de la noche en una declaración de gratitud.

 

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FIFA resumió la dimensión del momento al señalar que una carrera internacional de 21 años había llegado a su final. El organismo destacó que Messi cerró su último encuentro con un gol y dos asistencias, como si incluso la despedida necesitara llevar su firma futbolística.

 

De las dudas a la adoración

Pero la historia de Messi con Argentina no fue siempre una historia de amor. Durante sus primeros años con la Albiceleste tuvo que soportar comparaciones permanentes con Diego Maradona y críticas por no reproducir con la selección el nivel extraordinario que para ese entonces exhibía con el FC Barcelona. Las finales perdidas de 2014, 2015 y 2016 parecieron convertir aquella relación en una herida difícil de cerrar.

Incluso llegó a anunciar su retiro internacional después de la Copa América Centenario de 2016.

Pero su decisión de contradecirse —y toda la Argentina se lo agradece— torció la historia: lo mejor estaba por venir. La Copa América de 2021 en Brasil significó el primer gran título absoluto de Messi con Argentina. Un año después llegaron la Finalissima y, finalmente, la Copa Mundial de Qatar 2022, el trofeo que había perseguido desde su adolescencia.

Después llegaron otra Copa América, en 2024, y una nueva final mundialista en 2026. La derrota ante España no pudo borrar lo conseguido.

La evolución de la relación entre Messi y Argentina es precisamente uno de los aspectos que Reuters ha destacado al reconstruir su trayectoria: de futbolista cuestionado y comparado con Maradona pasó a convertirse en uno de los mayores símbolos deportivos de la historia del país.

 

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Colección de récords difícil de repetir

Messi abandona la selección argentina como máximo goleador y futbolista con más partidos disputados en su historia.

Después de su último encuentro, el registro quedó en 208 apariciones y 126 goles, además de una cantidad de asistencias que lo coloca también como el principal creador de juego en la historia de la Albiceleste.

Su palmarés internacional incluye:

  • Copa Mundial FIFA 2022.
  • Copa América 2021.
  • Copa América 2024.
  • Finalissima 2022.
  • Mundial Sub-20 de 2005.
  • Medalla de oro olímpica en Pekín 2008.

 

Y existe otra cifra que ayuda a explicar por qué la despedida fue mucho más que la salida de una estrella de Argentina. Tras su reciente conquista de la Campeones Cup con Inter Miami, Messi alcanzó 47 títulos en su carrera según los recuentos que incluyen esa competición, manteniendo su condición de futbolista con más campeonatos conquistados en la historia del fútbol masculino.

 

Hasta el himno tuvo otro significado

La emoción comenzó antes del silbatazo inicial. Messi llegó al estadio profundamente conmovido y durante el himno nacional las lágrimas hicieron imposible ocultar lo que significaba para él aquella última vez. El capitán estuvo acompañado por sus tres hijos, Thiago, Mateo y Ciro, mientras el Monumental entero parecía comprender que estaba asistiendo a una escena irrepetible.

Una enorme camiseta con el número 10 y la palabra “Gracias” dominó el césped.

 

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Y cuando el reloj llegó al minuto 10, el partido se detuvo. El Monumental completo se puso de pie para homenajear al hombre que durante tantos años llevó ese número como una segunda identidad. Hubo aplausos, cánticos y fuegos artificiales mientras los compañeros de Messi compartían el tributo.

 

El último partido, en segundo plano

Desde el punto de vista estrictamente futbolístico, Argentina cumplió con una cómoda victoria 3-0. El ya legendario zaguero Nicolás Otamendi —quien también anunció su retiro de la Albiceleste— abrió el marcador, Nicolás Paz amplió la diferencia y Messi puso la rúbrica definitiva desde el punto de penal. Además, el capitán participó en los otros dos goles con sus asistencias.

Pero Benín quedó inevitablemente relegado a un papel secundario. La noche no había sido organizada para recordar una goleada. Había sido concebida para despedir a Messi.

Y hasta los futbolistas africanos entendieron el significado de la ocasión. Antes del encuentro, Mohamed Tijani había expresado la admiración que despertaba el argentino y la intención de disfrutar de la experiencia de compartir el campo con él.

 

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El mundo del fútbol se rindió ante Messi

La despedida tampoco quedó encerrada en Buenos Aires. Los mensajes procedentes de distintos rincones del fútbol mundial confirmaron que el adiós pertenecía a todo el deporte.

Uno de los más emotivos llegó de Neymar Jr., compañero de Messi en el Barcelona y el Paris Saint-Germain. El brasileño agradeció haber compartido tantos momentos con él y sostuvo que no solamente Argentina, sino que el mundo debía agradecerle todo lo que hizo por el fútbol.

También Ronaldinho, quien acompañó los primeros años de Messi en el Barcelona y fue uno de los futbolistas que más ayudaron a arroparlo en sus comienzos, publicó un mensaje cargado de afecto. Recordó la alegría de haber formado parte de su historia desde el primer día y destacó que el argentino lo había dado todo por su selección y por su país.

Luis Suárez, amigo íntimo y compañero de aquella inolvidable sociedad ofensiva que formó junto a Messi y Neymar, también le dedicó un mensaje antes del encuentro.

Y desde el propio Barcelona, el club donde Messi construyó buena parte de su leyenda, llegaron igualmente los reconocimientos a quien se convirtió en el máximo referente de su historia moderna. Otros grandes nombres del fútbol internacional, entre ellos Luka Modrić, se sumaron al reconocimiento.

 

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Titulares que reflejaron el tamaño del adiós

La prensa argentina e internacional también entendió rápidamente que no estaba contando simplemente el final de un partido.

La Nación tituló: “Messi y una despedida a la altura de su historia: emoción, recuerdos y un Monumental abrazado a su leyenda”.

Olé, por su parte, resumió el sentimiento de buena parte del fútbol argentino con una frase especialmente elocuente: “Llegó el partido que nunca quisimos que llegue: hoy Messi se despide de la Selección Argentina”.

AS tituló su despedida con una palabra contundente: “Inolvidable Messi”, mientras resaltó el cierre de una era y su último recital con Argentina.

The Guardian presentó la escena como “Lionel Messi bids a tearful farewell to Argentina after 3-0 win over Benin”, poniendo el énfasis en las lágrimas y en el final de sus 21 años con la selección.

Deutsche Welle tituló “Lionel Messi ‘bailó’ su último tango con Argentina”, una imagen particularmente apropiada para describir el último partido del rosarino con la Albiceleste.

Y El País habló de “La última función de Messi con la albiceleste”, y no dudó en calificarlo como el jugador récord de todos los tiempos de la selección argentina.

La diversidad de titulares conduce a una misma conclusión: el partido ante Benín era apenas el escenario; Messi era el acontecimiento.

 

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Adiós a un futbolista que ya pertenece a la historia

Durante años se discutió si Messi era el mejor de su generación, si podía ser colocado junto a Pelé y Maradona o si su grandeza en Barcelona podía trasladarse definitivamente a la selección.

Ya no hay mucho que discutir. El rosarino se marcha de Argentina como campeón mundial, bicampeón de América, máximo goleador, jugador con más partidos y futbolista más laureado de la historia según los recuentos de títulos oficiales que lo sitúan en 47 conquistas.

Pero quizá el legado más profundo no aparezca en ninguna estadística. Está en aquella generación que creció viéndolo jugar, en quienes aprendieron a esperar una genialidad cada vez que recibía la pelota y en los millones de aficionados de todo el mundo que encontraron en su zurda una razón para enamorarse todavía más del fútbol.

El Monumental no despidió solamente al capitán de Argentina. Despidió al último gran protagonista de una época del fútbol mundial.

Y cuando Messi levantó los brazos para saludar por última vez a su público, las lágrimas ya no eran de tristeza únicamente. Eran también las de una nación —y de buena parte del planeta futbolístico— consciente de haber sido contemporánea de una leyenda.

 

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Con información e imágenes de:

FIFA

AFA

Reuters

TN

DW